Cuando el enemigo somos nosotros. Nuestros pulmones y corazón arden

A pesar de ello, hay una cantidad limitada de sufrimiento y tristeza que podemos asumir. Estos días vemos en las noticias arder el maravilloso Amazonas, nuestras Islas Canarias, y un sinfín de focos que claman a nuestra conciencia a voz en grito.

¿Sabéis que la zona quemada en Canarias es como todo el centro de Madrid, y mucho más grande que la ciudad de Barcelona?

Entre 10.000 y 12.000 hectáreas devastadas por el fuego, fauna y flora endémica que se han perdido para muchos años y una población con el corazón roto por el dolor de ver su paisaje arrasado por las llamas. ¿Imaginas que todo lo que rodea a tu casa, incluida tu casa, mañana está calcinado?

En esta web puedes ver la dimensión del incendio comparado con varias ciudades de España, para ayudarnos a dimensionar la tragedia.

https://verne.elpais.com/verne/2019/08/20/articulo/1566290636_931775.html

Al otro lado de nuestro planeta, el Amazonas sigue ardiendo. Los focos del fuego se reparten a lo largo de cuatro países, Perú, Bolivia, Brasil y Paraguay. La zona quemada de momento es incalculable, podemos estar hablando de cientos de miles de hectáreas. Una zona crucial para el planeta que genera el 20% del oxígeno que respiramos está ardiendo, y parece que no se puede hacer nada (o no se quiere).

En este artículo se puede observar el mapa del dantesco incendio que está sufriendo el pulmón del planeta.

https://www.elconfidencial.com/multimedia/video/tecnologia/2019-08-24/incendio-amazonas-pulmon-verde-planeta-mapa-fuegos_2191455/

El calentamiento global y la responsabilidad humana están una vez más encima de la mesa. Cada vez serán más frecuentes y mayores los desastres naturales que viviremos juntos, como humanidad que puebla la misma tierra. Nuestra mano ha provocado y provoca en gran medida estas tragedias, con nuestra cobarde dejadez, nuestra gravísima contaminación, nuestra irrespetuosa deforestación, nuestra insaciable ambición que pasa por encima de nuestra propia supervivencia. Ya no vale decir que algún día pagaremos por ello, ya lo estamos haciendo.

Paradójicamente, somos nosotros los únicos que podemos revertir dicha situación. Cada vez somos más personas concienciadas con cuidar nuestro planeta, la casa de todos, y salvar nuestro futuro. No hay otra opción que actuar.