Los microplásticos, una amenaza invisible

¿Te has preguntado alguna vez qué sucede con el plástico que consumes? ¿De dónde viene y a dónde va? ¿Sabes qué efectos tiene en el medio ambiente? ¿Y en tu organismo? La sociedad actual consume plásticos a un nivel preocupante y en muchos casos, sin conocimiento de causa.

Mundialmente expandido, el uso y abuso de este material tóxico ha hecho que suene la alarma y los gobiernos empiecen a tomar conciencia de la importancia de este problema global. Y es que el proceso de reciclado es insuficiente y la producción masiva, así, su persistencia en el medio ambiente y su capacidad para dispersarse hace que estemos ante un verdadero problema para la humanidad.

¿Qué son los microplásticos y por qué nos perjudican?

Los microplásticos están por todos sitios: en el aire, en el mar, en los peces…y también en nuestro cuerpo. Están en las aves y la sal que consumimos cada día, están en los artículos cotidianos que usamos de forma efímera pero que tan integrados se encuentran en nuestro día a día.

Al contrario que los productos biodegradables, los microplásticos no se descomponen. De hecho, se calcula que en los océanos flotan hoy, unos cinco billones de trozos, que se fragmentan a medida que se van degradando, acumulando toxinas que más tarde serán ingeridas por los peces y animales marinos, contaminando su dieta y en consecuencia, la nuestra.

Pero esto no acaba aquí, los microplásticos (menores de cinco milímetros y en ocasiones invisibles al ojo humano) también están presentes en la industria farmaceútica y de higiene: productos cosméticos, dentífricos, shampoo, exfoliantes y jabones.

Científicos e instituciones de diferentes países llevan años investigando las consecuencias y efectos pero, a pesar de ello, la fuerza de un vasto mercado de consumo hace que, en la mayoría de los casos, vivamos en la ignorancia y no tengamos conciencia individual de los nocivos efectos que conlleva su utilización.

Los microplásticos penetran en nuestra piel y caen por nuestros desagües, se acumulan en nuestro sistema endocrino y en el de muchas especies marinas.

Se trata de residuos que terminan acumulándose en cantidades muy altas, creando grandes islas de plástico y dando voz de alarma a pájaros, tortugas y peces que se ven afectados por estos desechos.

Pero no solo sufren los ecosistemas marinos, también la situación es crítica para la salud humana. Y es que la producción de plásticos ha crecido un 9% cada año.

Un informe de Naciones Unidas sobre Plásticos y Cosméticos advierte que “afectan negativamente a la salud de las células”, pero ¿dónde están estos microplásticos? ¿Cómo reconocerlos?

Varios estudios demuestran que los plásticos más comunes son: el PET ( politereftalato de etileno), que se encuentran en las botellas de plástico y el  PP (polipropileno) básico en los envases de zumo y leche.

Gobiernos de algunas zonas geográficas ya están tomando medidas legales, así, campañas de conciencia a nivel internacional advierten e informan que evitar consumir productos con microesferas de plástico, resulta un pequeño gesto individual con un tremendo impacto colectivo. Y es que muchos de nosotros ni siquiera sabemos que los estamos usando.

El cambio también se está produciendo en las compañías más vanguardistas y concienciadas con el medio ambiente y la vida útil de artículos no degradables. En empresas como Doly,  manifestamos nuestro compromiso a través de nuestras acciones. Y es que nuestra forma de operar logra reciclar hasta 22 botellas de plástico de 33cl. por par de zapatillas fabricadas.

Desde aquí, proponemos revisar la compra, mirar bien las etiquetas y elegir productos con ingredientes naturales libres de derivados de plástico.

En Doly animamos a un consumo responsable en beneficio del planeta y de la salud personal. La solución está en nuestras manos y es responsabilidad de todos.