Reciclaje, fuente de inspiración en el arte y la creación

Existe una nueva disciplina a partir de la conversión de productos desechados en obras de arte. De hecho, hay un término que define este trabajo en el que distintas corrientes artísticas utilizan materiales que a priori resultan ya inservibles para crear: Reciclarte, una maestría que merece la pena conocer.

Parece que la creatividad es la base de esta habilidad. Así, las personas que promueven el arte reciclado, poseen una gran imaginación, además de una evidente filosofía de vida que procura cuidar el medio ambiente y la sostenibilidad mundial.

Es interesante ver cómo el artista que produce con materiales no contaminantes o reciclados, también utiliza su producto final para promover esta actitud ecológica. Así, muchos se suman a concienciar a través de piezas únicas que explican lo que está ocurriendo en el planeta o utilizan esta técnica para hacer crítica social.  

Una técnica basada en la fragilidad de la naturaleza. Un arte que busca, en la mayoría de los casos, generar acción y movimiento social utilizando diversos géneros artísticos como podrían ser la fotografía, la pintura o la escultura, con elementos propios de la naturaleza como pueden ser hojas, piedras, plumas, cajas, periódicos, tapones de botellas o hasta chatarra. Así, cosas que normalmente tiraríamos a la basura se reconvierten en obras de arte y se exponen a nivel mundial.

Pero esto no es nada nuevo, aunque cada día esté más extendido ya a principios de siglo algunos autores elaboraban parte de sus obras incorporando materiales de desecho. Ejemplos de ello, tenemos a artistas como David Smith, escultor neoyorkino que buscaba un arte vinculado a las fuerzas universales, naturales y primitivas.

Otro caso curioso es Robert Rauschenberg, pintor estadounidense que combinó el lienzo con el ensamblaje de objetos dispares, en muchos casos de desecho: sillas, botellas, ruedas de coche e incluso ventiladores.

Volviendo a la actualidad, existen muchísimas corrientes en la vanguardia que sostienen esta forma de hacer arte y lo promueven. Así, plataformas como Drap Art se han convertido en red de apoyo del sector emergente de artistas, diseñadores, artesanos y otros profesionales creativos de Europa y de otras partes del mundo que encuentran en la basura sus materias primas. Desde estas premisas, funciona como una campaña de sensibilización que nos invita a consumir de forma más responsable y a respetar el lema de las tres erres: reducir, reutilizar y reciclar.

Además de plataformas como ésta, existen infinitas fuentes de inspiración que nos acercan al arte reciclado. Libros especializados, exposiciones en galerías y hasta vídeos tutoriales explicativos y demostrativos en portales como youtube.

Bernard Pras, Von Der Heyde, Prasopsuk Lerdviriyapiti, Vik Muniz y mucho más artistas universales se suman a esta corriente sustentable que busca lograr la belleza con materiales reciclados, además de lanzar un mensaje ecológico potente.

Las nuevas generaciones lo conocen como Art Junk, Trash Art o Art Bin, y gana seguidores en aumento.  

Desde DOLY, nos sentimos orgullosos de formar parte de esta filosofía que sin duda, ayuda a cuidar el planeta y a despertar conciencias.