Tienes una deuda pendiente con tu madre

Te propusiste no perderte ni un concierto de tu grupo favorito, aunque casi siempre tocaban en épocas de exámenes. Quisiste probar el puénting, porque sólo se vive una vez y la sensación de velocidad que te proporcionó tu moto fueron horas sin dormir para ella.

Le has dado a tu madre lecciones de ecología mientras celebrabas San Cemento y dejabas el campus de la universidad sembrado de basura. Más o menos igual que tu cuarto cada día.

Aunque aún eras menor, si tus amigas se habían perforado cejas, nariz y ombligo, no ibas a ser menos y el día que llegaste a casa hecho un lienzo a ella le salieron siete canas.

 

Es hora de reparar los daños. ¡Regálale unas Doly!