Un producto responsable es el nuevo factor del lujo

Parece que la sostenibilidad está resultando clave en la industria del lujo. Y es que la responsabilidad social corporativa ya es una condición indispensable en una empresa. Así, el clásico usuario, jamás hubiese tenido en cuenta factores como los que hoy resultan determinantes ante la adquisición de un producto o servicio.

Cuando hablamos de productos de lujo, hablamos de calidad, durabilidad y valores éticos, algo que se ha perdido en una industria masiva que solo quiere producir de forma desmesurada.

Pero no todas las compañías son así. De hecho, cada vez son más las empresas y marcas que siguen el camino de la sostenibilidad y se preocupan por su huella en el mundo, ya sea por convicción personal o como estrategia de mercado.

Se trata de una corriente que cada vez está adquiriendo más popularidad. Y es que la industria actual del lujo busca autenticidad, valores y explicar al consumidor qué hay detrás del producto que van a obtener.

Y esto ocurre a la inversa, para el nuevo consumidor, es importante saber de dónde viene el producto, en qué condiciones es elaborado y si el proceso resulta o no sostenible para el planeta.

Desde DOLY el mensaje es claro: una empresa no sostenible no tendrá ningún futuro, lo  insostenible no puede perdurar. Y es que el mundo ha cambiado y, aunque nos haya costado comprenderlo, lo cierto es que a las empresas que carecen de una política social y medioambiental adecuada, no se les augura un buen porvenir.

Y es que el nuevo consumidor busca transparencia, y sin duda dará la espalda a aquellas corporativas que no se comporten según los valores fundamentales de la sociedad y fluyan con la conciencia colectiva.

El consumidor responsable es cada vez más frecuente, y es él quien pone las normas, quien modifica las estrategias de las empresas cuyo objetivo es llegar a nuevos nichos de mercado. Es quien manda, quien busca la sostenibilidad, la ecología, el respeto al medio ambiente y un precio amable.

No es fácil llegar a todos esos objetivos a corto plazo, y se requiere de buenas herramientas de gestión y un plan muy elaborado, pero hoy en día ya es una exigencia del mercado.

Por eso, cada día existen más asociaciones cuyo objetivo es sensibilizar a la población sobre las ventajas de una compra sostenible.

Es un reto, ya que no resulta un camino fácil, pero hay algo clave que debemos comprender para que esta filosofía funcione de forma correcta y resulte viable. No solo el empresario debe adoptar este modus operandi, el consumidor también tiene su tarea y compromiso. Así, como clientes debemos saber, que los productos que cumplen con todas las características de comercio justo y ayudan al medio ambiente, cuentan con unos costes monetarios añadidos que se reflejarán más tarde en el precio final.

Nos encontramos ante una etapa de transición, pero sin duda, el comercio y consumo responsable es necesario y abrirá puertas a otros mercados.

Es probable que las empresas sostenibles sean más valiosas a largo plazo, pero la ética debe llevarnos por ese camino y tanto las grandes y pequeñas corporativas, como los consumidores debemos comprometernos cada día más con la protección del patrimonio medioambiental y el comercio honesto y consecuente. Así, desde DOLY, intentamos estar siempre alineados con filosofías basadas en estos valores de ecología, sostenibilidad y compromiso con el planeta.